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domingo, 8 de mayo de 2011

MENS, COR ET FORTITUDO: EL HUMANO LUCHADOR



"Mente, corazón y fuerza", porque el hombre ha de desarrollar todo su potencial de forma armónica.
Debe mantener una mente ágil, despierta, ideas claras y una estructura de pensamiento ordenada, que le permita tener una visión global de las cosas, sin descuidar los detalles.

Debe tomar decisiones valientes y comprometidas. Mantener mirada firme en los objetivos, sin dejar que le seduzcan cantos de sirenas. Ser señor de uno mismo y centrar la atención en lo importante, desestimando lo superfluo.

Ha de dirigir su mirada al horizonte y no en metas cercanas, confiando su capacidad en llegar hasta donde alcance su mirada..

Puede tener un corazón amplio, capaz de entregarse en todo lo que hace, con afecto y ternura. Sólo se conoce realmente lo que se ama, respetando la realidad y la verdad.

Tiene que tener los pies firmes en la tierra y poseer voluntad suficiente para afrontar el esfuerzo que requiere la labor diaria. No desalentarse ante la siguiente tarea y no rendirse hasta la consecución del objetivo.

Su potencia física se refleja en todo lo que hace , porque su cuerpo es vehículo de sus ilusiones.

Y, en deffinitiva, es capaz de sostener a otro, de transmitirle conocimientos, experiencia y fuerza.

sábado, 9 de abril de 2011

CREENCIAS ERRÓNEAS Y POCO SALUDABLES



Existen suposiciones de carácter general relacionadas con uno mismo y con la relación establecida con el entorno social, que alimentan desequilibrios emocionales y que deben  ser  corregidas.

Una de ellas es la creencia de que es muy malo cometer errores, equivocarse y que hay que ser eficaz y certero. Esta idea es errónea porque el ser humano desde que nace comete errores que sirven para reflexionar sobre ellos y aprender. El error forma parte del proceso de aprendizaje toda la vida.

Otra creencia irracional y dañina consiste en pensar con frecuencia que si las opiniones personales no convencen ni cuadran con las de la mayoría entonces necesariamente se estará equivocado, serán erróneas y se será un tipo raro. Los pensamientos, opiniones y razones son siempre dignas de ser expresadas, escuchadas, valoradas y respetadas. Nuestras razones no deben servir para convencer a otros y caer bien socialmente  gracias a ellas. Tienen que servir para quien las tiene y puede modificarlas cuando quiera por sí mismo independientemente de la aceptación o no de los demás.